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Por Babilonia

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A día de hoy, comparar cualquier otro juego con San Andreas es lo mismo que enfrentar Shaun of the Dead al resto de pelis de zombies recientes: una pérdida de tiempo. La batería de lanzamientos estrella para esta temporada se compone de bluffs, secuelas "by the numbers" y algún título interesante pero con un acento especial. Y si Dante, Leon, Snake y Dead to Rights no llegan hasta el año que viene, ¿queda alternativa si queremos descansar de las visitas a Las Venturas?

Queda. El Alma del Guerrero.

Prince of Persia 2 ha nacido para ser odiado. Los medios han sido untados para no calificarlo para que sus comentarios más tibios lo tilden de Obra Maestra. Hay muchos detractores del juego previo, Las Arenas del Tiempo, cosa que no entiendo dada la estupenda actualización que hicieron del concepto básico de la saga. Y por último está el peliagudo tema del cambio de look en la nueva entrega.

Es fácil imaginar una reunión en las altas esferas de Ubisoft, donde los programadores aportan sus ideas y sugerencias. De pronto se abre la puerta y entra, con tres horas de retraso, el Director General, moqueando y con los ojos enrojecidos. Y como cualquier Director General, cree saberlo todo y viene dispuesto a ponerse medallas:
- “Lo tengo: hagamos al Príncipe más oscuro, adulto, y que los combates sean sangrientos”.
- “Euh, señor… El Príncipe lucha contra demonios hechos de arena. Es improbable que esos seres sangren, por no decir imposible…”
- “Bueno, pues se les pone la sangre ¿no? A los chavales es lo que les mola. Ah, y que haga fatalities y les corte la cabeza, o los parta en dos”.
- “Aja, claro…”
- “Ponedle greñas. Y la música, cambiadla del todo. Si va a ser más duro, metedle guitarras cañeras. Contratad a cualquier grupo de moda”.
- “Señor, no le veo el sentido. Los aires árabes de la anterior banda sonora fueron muy bien recibidos. Nos dieron un premio, señor”.
- “Ya veo… Bueno, ¡sin problema! Mezclad los dos estilos.
- “...”

Dicho y hecho. Y pese a estos oscuros (oscuros y adultos) presagios, el resultado es digno. Se han mejorado los combates (y eso que, al contrario que la mayoría, a mi me gustaban los del anterior juego), con un sistema visualmente atractivo. El Príncipe usa todos los movimientos acrobáticos en combate, y sí, hay sangre y fatalities… pero también algo excelente que los detractores pasan por alto: es un sistema de lucha que funciona. Todos los golpes impactan, y se encara de forma instantánea automática a cualquier enemigo. Claro, luego está ese pequeño detalle de que, salvo con los Jefes, podamos pasar de todos los combates y dejar a los enemigos con un palmo de narices. En fin. Ah, también han hecho el temido potaje musical. Los responsables de la kaña son Godsmack, aspirantes a imitadores de Metallica. Al final demuestran solvencia y la música gusta, es resultona. Por último… las plataformas. Son mucho más accesibles (atrás queda el sistema de puzzles-escenario de Las Arenas del Tiempo), si bien hacia el final la dificultad se dispara, al igual que la tensión, cortesía de cierto amigo del que hablo más adelante.

Plataformas igual de buenas, combates cosméticos y un par de añadidos en la estética: ¿qué alicientes quedan? Pues lo que no se ve: la historia. Pese a rivales aventajados como Black Monday o Halo 2, El Alma del Guerrero se lleva el trofeo al mejor argumento para un juego de esta temporada. Qué coño, sería de digno de una película. No tanto por lo original como por lo dramático y trepidante. Atención al DESTRIPE:

- El Príncipe es gilipollas. Vale, eso era evidente en la primera entrega. Lo flagrante es que está rodeado de gente muy sabia, y aún así insiste en sus tejemanejes. Él solito cambió toda una línea temporal para salvar a los suyos. Consecuencia: el Dahaka, un bichaco invencible encargado de velar por la estabilidad del continuum, es creado para “eliminar la anomalía”. Durante años el héroe huye, hasta que decide cortar el mal de raíz: viajar a la isla donde se crearon las Arenas del Tiempo, viajar al pasado e impedir su creación. “¡Así el Dahaka no tendrá nada contra mí!” Que levanten la mano quienes crean que es una mala idea.

Y este es sólo el comienzo. Olvídense de enemigos, escenarios o sorpresas: el peso de la historia (y por ende del juego) lo llevan sólo dos personajes: Dahaka y el Príncipe. El Dahaka es un trasunto de Veneno, que sigue la fórmula Némesis pero corregida y aumentada: no se le puede entretener, ni frenar. Si le vemos sólo podemos hacer una cosa: correr. Esto refuerza el componente angustioso de estas persecuciones: hasta el momento hemos arrasado en cualquier combate, y ahora tenemos que salir por patas. A su vez esto da una nueva dimensión a las plataformas: no podemos fallar ni una sola vez o moriremos. El elemento Tensión, que tan poco se explota en este sector, entra en liza para contribuir a la riqueza de un producto, que donde otros supuestos plataformas dejan de serlo contaminación de géneros (como el aburridísimo Jak 3, por más que los altruistas de IGN le casquen un 9’6), P.O.P se convierte en el mejor plataformas del año.

Y ahí tenemos al Príncipe. De personaje bobote y plano a cabrón obcecado. Pero que aún así mola. Un placer culpable, dotado ahora de enorme carisma. La imagen es chocante por ser inusual en un juego: el Príncipe se pasa todo su aventura huyendo de sus pecados. En lugar de plantar cara a sus errores opta por huir hacia adelante. Llegará incluso a vender su alma (en una de las mejores CGI que os podéis encontrar estos meses) con tal de no asumir su cagada. Es orgulloso, egoísta. Esta situación le ha hecho perder contacto con la realidad. Y a nosotros con él. A medida que avancemos hacia el final del juego, nos sorprendemos sufriendo la misma obsesión por alterar lo inmutable, superando las peores trampas a la primera, arriesgando la vida con saltos de fe, en una carrera nerviosa hacia un final merecido.

Digo más: un final muy merecido. Y que evita caer en una filosofía barata a lo “no se puede cambiar lo que está escrito”. El Príncipe recibe un castigo ejemplar donde más duele, por su egoísmo, por no saber afrontar sus problemas. Y que, como no, deja la puerta abierta a ”Prince of Persia 3: Disculpe, Mi Ensalada Está Arenosa”.
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5 comentarios

Erebus -

Que razón tienes al decir que el principe es jilipollas, pero no te creas que la Kaileena se queda corta, van los dos a la par. De todas maneras he de reconocer que el juego se las trae y engancha con una buena mezcla de plataformas y combates. Eso si, si no fuera por el poder de recordar habria desistido de pasarmelo hacia tiempo.

carlos -

alguien que me pueda dar el crack para prince of persia el alma del gerrero porfa
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Julio -

Es un pedazo de juego, y si consigues todas las mejoras de vidas que son nueve te dauna nueva espada, la espada de agua, que te sirve para luchar contra el DAHAKA junto con kailena, alli estoy todavia, intentando matar al bicho

Rors -

Muy bien, muy bien... va usted a conseguir que acabe jugando. Y mira que imaginé la parte del Director General TAL CUAL como la describe, y echa para atrás, ¿eh?

Y lo digo porque el "visionado" de Shaun Of The Dead me fascinó (no me lo quería creer). Ahí, con criterio.

Y basta ya, que parezco el pelota de la clase. ;)

Kedume -

Pedazo de post, si señor.
No le quepa duda que habrá una tercera entrega, sobre todo si ésta tiene éxito.
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