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Aureal, Tones y las reuniones sociales (and a &%$# Display of Power)

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Vaya. Tras meses sin hacer un post personal, llega uno que lo es pero que además implica a gente del mundillo blogero. Todo porque ayer hubo una fiesta, con barra libre, escotes generosos y unos goodies que nunca existieron. El tema prometía poco o nada, y ante las deserciones de compañeros, me planteaba quedarme en casa tranquilamente.

Y fue entonces cuando la causalidad entró en juego: el Pajero, el mismísimo Señor Tones iba a asistir junto con Mr. Asterisco, su media naranja pajera.

Este giro de acontecimientos propició el primer encuentro. Mi introversión galopante proyecta una imagen inicial rrara, es decir, que no soy del todo yo mismo. En cualquier caso, y salvada la también timidez (creo) de Mr. Tones, la cosa fluyó por cauces freakgeekianos. Me llevé una impresión excelente. Si bien... bueno, es curioso cómo se parecen las personas. Pero es que cuando Tones escenifica o es sarcástico, es idéntico a mi ex en los gestos y aspavientos. idéntico. En cualquier caso ambos me cayeron "de puta mae". No hay conversación mala si hay tres persona(je)s hablando de Shawn of the Dead. Hubo trapos sucios, disquisiciones, curiosidades, choteo y sobre todo muy buen ambiente, que lamentablemente supo a poco cuando los Pajeros se tuvieron que ir.

Pero yo no me fui.

Marge Simpson dijo: "estoy tan mal que me tomo un vaso de vino todos los días. Ya sé que los médicos recomiendan vaso y medio, pero yo más no puedo". Hace unos días una amiga me hablaba del ciego mítico que se había pillado. Nueve copazas, nueve, una detrás de otra se tomó. Pam-pam-pam-pam. Semejante saque es envidiable, porque yo ayer no pude pasar de la cuarta. Empecé con la quinta pero la tuve que dejar. Refrescos flojos rebajados con Nenuco: una mezcla excesiva para Aureal. Aún así pasaron cosas. Aparte de pasarmelo bien con los compañeros que asistieron, en un jugoso festival de lanzamiento de cuchillos, hubo más. Vino un recuerdo con piernas a remover temas, a hacerme ver que me había equivocado (un poco), a arreglar malos rollos... y a hacerme sentir orgulloso de mí mismo porque, si quiero, puedo tener mala leche y pinchar nervio cuando quiero. Un verbo certero que da donde más duele. Yo deseo quedarme como estoy. Pero visto lo visto, va a tener razón Sara Pezzini con su teoría sobre el tiempo solapado.
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4 comentarios

Tones -

Repitamos, leche.

Mr* -

Sí que supo a poco, sí. Claramente, hay que repetir...
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Aureal -

Gracias, es usted grande. No conocerá mi mala leche, cuente con ello. Lo del alcohol es costumbre, pero también influye la calidad del mejunje. Mi amiga aguantó porque le ponían alcohol de verdad, y yo he llegado a pimplarme dos botellas de Absolute enteritas y al día siguiente estar como una rosa. Lo de ayer era pis con colonia.

Pink Goebbels -

Lo del alcohol, como la neurocirugía, es cuestión de práctica. A mí me ha pasado lo mismo cuando he estado en época de sequía etílica.
Lo de los recuerdos con piernas, yo también tengo por ahí alguno suelto, y realmente "sucks n' hurts", por Rob!. Usted parece diplomático, yo, para nada.
PD: no quiero conocer su mala leche
PD2: prometo poner cosas de tono más interesante en el blog en breve. Cuestión de rachas.
Cuídese, tovarisch!
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