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Esperándote (I) - Hans Bellmer

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Hans Bellmer (Katowice, 1902 - Paris, 1975) pasó su infancia en un limbo. Atrapado entre un padre tiránico y los tiernos cuidados de su madre. Cuando su progenitor acabó eclipsando cualquier afecto, Hans empezó a temer. Y a odiar.

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Poupee (1934)

También supo ver. Vio cómo su madre amaba al tirano que la había desposado, a pesar de su violencia y crueldad. O probablemente a causa de ello. Una sublimación, una pulsión tal vez. Seguramente una excusa para moldear su futuro en base al dolor consentido y la belleza que otorgaba las mujeres.

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Poupee 2 (1934)

Hans supo poner a prueba esas teorías en su laboratorio vital: un jardín secreto. Decorado con juguetes rotos y viejos souvenirs, este refugio al margen de la furia fue patio de recreo para Hans y su hermano pequeño Fritz. Y también para una sucesión de muchachas que se unieron a sus juegos sexuales de dolor y caricias tramposas.

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Poupee (1935)

Su padre también pinchó esa burbuja de felicidad. En 1923 envía a Hans a la Technische Hochschule de Berlín para que aprenda Ingeniería. Hans planta cara y deriva sus estudios a un campo no menos farragoso, pero sí más polémico: la política. Los cantos de sirena le son proferidos por Marx y Lenin.

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El Pétalo (1969)

Un paso más allá: un año más tarde se une Movimiento Dadá de la ciudad. Se sentía muy cercano a George Grosz, quien le enseña dibujo y perspectiva en medio de la humareda de discusiones y tertulias. Cuando no tuvo nada más con que instruirle, dió una última indicacion a Hans: abandona los estudios y haz aquello que deseas. Ataca, insulta y maltrata a la sociedad.

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Celda de Adobe (1968)

Su talento artístico era precoz y muy notable. Gracias a él comienza a diseñar anuncios, carteles, portadas para las novelas dadaístas. Y mujeres. Jóvenes pubescentes, hinchadas y deformes. Era sensual, aberrante. Era arte. Así que su padre volvió a tomar cartas en el asunto.

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Poupee 3 (1936)

Su padre ya no era tal, sino una figura. Un movimiento que encarnaba lo peor de aquel hombre, pero en una destilación venenosa e imparable. Los nazis no iban a tolerar las desviaciones de Bellmer. Ni su crítica. Con sus posturas grotescas y sus miembros deformes, las poupees eran burlas grotescas del ideal ario.

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Poupee 4 (1936)

Hans emigró a París, donde se unió al movimiento surrealista junto a Arp, Ernst, Duchamp y sobre todo Man Ray. Allí continuó entre amigos con su obra, explorando nuevos medios pero con el mismo objetivo. Tras su portafolio de 1934 Die Puppe Bellmer continúa realizando fotos de sus modelos.

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Invitación (1939)

No se daba cuenta de su hipocresía. Su crítica social era oportuna, pero también enmascaraba un intento de coartada. Bellmer se oponía al ideal de mujer aria por opresivo y alienante, pero también lo hacia porque le cortaba las alas a su propia sexualidad, que no se había templado desde aquellas veladas en el jardín.

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Poupee 7 (1938)

Sus deseos se retuercen en en carne y hueso con una sucesión de esposas y amantes. Una escritora infantil, una bailarina, una experta en literatura y una compañera artista son usadas como modelos, intentando en lo posible adoptar las posturas que antes mostraron los maniquiés. De madera o de carne. Todas son muñecas. Todo fueron juegos para Hans hasta su muerte.

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Non Mort (1939)

Juegos...

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Ella

Más de veinticinco años después de su muerte, las muñecas de Hans comenzaron a moverse. Sus pasos son torpes, su avance inevitable. Hipnotizan, seducen y matan. Un ladrón y genio, Masahiro Ito, es el responsable de este teatro de marionetas.

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En el siglo XXI Silent Hill es el nuevo jardín secreto de estas muñecas. Como antes, aquí tampoco son reales. Son reflejos de pulsiones y deseos, hechos carne que desea ser torturada sin concesiones. Una más de las muchas manifestaciones de nuestros pecados, ahora los de James Sunderland. Egoísta. Injusto. Cruel.

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Violación

Hans Bellmer moldeó su arte basándose en los sentimientos culpables que despertó en él su madre. James Sunderland también se dejó llevar por sus peores deseos en un paralelismo sorprendente. La esposa de James padecía una enfermedad crónica que la consumía, necesitada de contínuos cuidados. A los ojos de James, de cualquier hombre, algo así es una aberración. Al hacerla su esposa Mary es quien debía ejercer el rol de madre. Su enfermedad invirtió esa situación. Era él quien debía dispensar atenciones y afectos, estar siempre a su lado, no desfallecer. Cuidarla como sólo una madre podría (debería) hacer. James no pudo soportar un papel que no era el previsto. El normal. Así se quedaba sin una madre y una amante.

Mientras Mary dormía James la asfixió con una almohada.

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Soy

Ahora se enfrenta a esos pecados y repite su catársis. Es excitado por sombras de aquella que en vida le daba asco. Las desea a todas y cada una. Obligado, seducido para volver a matarla. Siempre a Mary. Con su maldita enfermedad, la misma que ahora pudre a estas hijas. Golpeándola. Repudiándola. Una y otra vez.
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16 comentarios

carolina -

gran blog!! me encanta bellmer .. cuéntame porque te gusta. sabes donde se puede conseguir info sobre èl?

Aureal -

Centromail, Daily Price... Ebay?

Goldroger -

Me gustaría jugar al tercero en PC, porque no tengo PS2, pero no lo encuentro ni en las tiendas ni en la mula. ¿Alguna sugerencia?

Aureal -

Que es el peor de la saga: sí. Que no por ello deja de ser una joya, superior a sus colegas de género: también. Silent Hill 2 es una de las entregas con más curro a sus espaldas, más que The Room (de lejos). Y además mejora con la perspectiva del tiempo. Ya les iré contando.

Andrés -

Impresionante, sí. Más aun cuando has visto esas cosas en movimiento, acercándose a ti desde las sombras. De momento el único Silent Hill que he jugado ha sido precisamente el segundo, y se me hace muy difícil creer que sea el peor de la saga (algo en lo que todo el mundo parece estar de acuerdo, usted incluido si no recuerdo mal). A mí me pareció una puta obra maestra.

Ya le contaré cuando acabe el tercero.

empathy -

No conocía a Hans Bellmer, así que gracias por descubrírmelo en este post.
Llevo unos meses leyendo tu blog y me parece fantástico. Enhorabuena por tu año de vida en la red.

Tones -

Yo digo sí al pigmalionismo. Tenga piedad de los pigmaliones, señorita: son enternecedores, y bienintencionados en general.

Más, más. Porque yo sé lo que nos espera.

Aureal -

Qué bien, sabía que le iba a gustar. Algo de Pigmalion hay, porque muchos de estos deseos surgen de heridas y fijaciones más... familiares, je. Si supiera de esta nueva encarnación para sus poupees se sentiría orgulloso, pero muy en el fondo también algo culpable. Ahora son perversas sin fisuras para sus excusas.

Habrá más, señorita.
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tenbrinken -

Oh, muñecas! Conocía a Hans Bellmer pero nunca me había detenido demasiado en él, para ser sincera... siempre me había hecho a la idea de que era un pobre Pigmalión aterrorizado, pero usted lo explica mejor. Claro, yo no tengo mucha piedad con los Pigmaliones y los juzgo muy a la ligera, me temo. En cualquier caso, me encantan las muñecas. Me encantan las sorpresas. Gracias ;)

Steam Man -

Que mal rollito mas místico, no... decadencia bella, me encanta, te enlazo. Por cierto, la imagen de cabecera es una pesada, un pelín obvia pero genial.

Aureal -

Sí, en Innocence Kusanagi recuerda mucho a algunas de las poupees. Antes pasó lo mismo con Alita.

Mulder -

No tengo ni idea de quien es este Bellmer, pero es curioso (sino intencionado) el parecido de los androides de Ghost in the Shell 2 Innocence, con estas Poupees. Cuando vi la película me preguntaba porqué había decidido el director cambiar por completo el diseño de androides hacia lo retro; creo que ahora lo sé.

Aureal -

No se ha perdido en absoluto. Muy al contrario: ahora forma parte de algo terrible.

R. -

Interesante recorrido, Aureal, y algo triste, como si se hubiera perdido por el camino parte de la indecencia de Bellmer...
(La parada en Grosz es bendita.)

Aureal -

¡Que mal, lo has visto sin estar corregido! Bueno, muchas gracias de todos modos.

David -

Qué decir: impresionante. Me quedo con El Pétalo. Me suena, y mucho, haber visto un "homenaje" a Poupee 2 en algún sitio, pero ahora no caigo. Mmm...
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